En WoodMagik hemos realizado un nuevo trabajo de instalación de tarima exterior composite en Villalba, en una vivienda que contaba con una antigua tarima de madera de Ipe instalada sobre rastreles de madera.
Con el paso de los años, tanto las grapas como parte de la estructura inferior habían comenzado a deteriorarse. Los rastreles presentaban zonas afectadas por la humedad y la tarima había perdido estabilidad, por lo que los propietarios decidieron renovar por completo el pavimento exterior.
La actuación consistió en retirar la instalación existente y sustituirla por una nueva tarima exterior composite de Exterpark, instalada sobre una estructura de rastreles de aluminio.
El primer paso del trabajo fue desmontar la tarima que había instalada anteriormente. Se trataba de una superficie de madera de Ipe colocada con grapas visibles y sobre rastreles de madera.
Tras varios años de uso, algunas grapas presentaban signos de deterioro y la estructura inferior también había comenzado a verse afectada. Parte de los rastreles se encontraba dañada, lo que hacía necesario retirar no solo las tablas, sino también la base sobre la que estaban colocadas.
Por este motivo, la reforma se planteó desde el inicio como una sustitución completa del pavimento exterior. No se trataba únicamente de cambiar algunas piezas, sino de renovar tanto la superficie visible como la estructura inferior.
Una vez retirada la instalación anterior, comenzamos a preparar la base para colocar la nueva tarima.
En este proyecto se sustituyeron los antiguos rastreles de madera por rastreles de aluminio, una solución más adecuada para una zona exterior expuesta de forma continuada a humedad y cambios de temperatura.
La nueva estructura se distribuyó por toda la superficie, ajustando niveles y separaciones para que las tablas pudieran colocarse de forma estable y uniforme.
La elección del aluminio permitió solucionar uno de los principales problemas que presentaba la instalación anterior: el deterioro progresivo de los rastreles de madera.
Al renovar por completo la estructura inferior se consiguió una base más sólida sobre la que instalar el nuevo pavimento. Además, trabajar desde cero permitió corregir pequeñas irregularidades y conseguir una superficie mejor nivelada.
Esta fase fue especialmente importante porque la estabilidad final de la tarima depende en gran medida de cómo quede preparada la estructura que queda oculta bajo las tablas.
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Con la estructura ya preparada, comenzamos la colocación de la nueva tarima composite de Exterpark.
Las tablas se fueron instalando de forma progresiva sobre los rastreles de aluminio, manteniendo una separación regular entre piezas y ajustando cada zona a la geometría concreta de la terraza.
Uno de los objetivos era evitar el problema que presentaba la instalación anterior, donde las grapas quedaban visibles y habían terminado deteriorándose con el paso del tiempo.
Con el nuevo sistema, las tablas quedan correctamente fijadas y el pavimento presenta un acabado más limpio y continuo.
Durante la instalación se cuidó especialmente la distancia entre las distintas piezas.
Las tablas incorporan el espacio necesario para mantener una separación uniforme, lo que facilita una colocación ordenada y ayuda a conseguir una superficie más estable.
Esto también permite que el conjunto tenga una apariencia más homogénea y evita diferencias visibles entre unas zonas y otras.
Otro de los motivos por los que los propietarios decidieron sustituir la antigua madera por composite fue reducir las tareas de mantenimiento.
La tarima de Ipe requería cuidados periódicos para conservar su aspecto y protegerla frente a las condiciones ambientales. En cambio, la nueva instalación permite simplificar mucho el mantenimiento del suelo.
En este caso, la principal recomendación después de finalizar el trabajo es realizar una limpieza periódica para retirar suciedad y mantener la superficie en buenas condiciones.
Esto resulta especialmente práctico en una terraza exterior, donde el pavimento está expuesto de forma constante al polvo, la humedad y los cambios de tiempo.
Una vez completada la colocación, la terraza quedó completamente renovada.
La antigua tarima de madera y los rastreles deteriorados se sustituyeron por una nueva estructura de aluminio y un pavimento de composite, consiguiendo una superficie más uniforme, estable y sencilla de mantener.
La actuación permitió resolver tanto el problema visible de las tablas deterioradas como el problema estructural que existía debajo del pavimento.
El resultado es una tarima exterior composite en Villalba con un acabado más limpio y una instalación preparada para soportar mejor las condiciones propias de un espacio exterior.
Este proyecto es un buen ejemplo de por qué, en determinados trabajos, no basta con sustituir únicamente las tablas visibles.
En este caso, el deterioro de los rastreles hacía necesario intervenir también sobre la estructura inferior. Por eso se retiró toda la instalación anterior y se creó una nueva base antes de colocar el composite.
La reforma permitió mejorar tanto la estabilidad como el acabado final del pavimento, manteniendo además una solución más sencilla de conservar en el día a día.
Este trabajo de instalación de tarima exterior composite en Villalba permitió transformar por completo una terraza deteriorada, sustituyendo madera y rastreles en mal estado por una nueva solución con estructura de aluminio y tarima Exterpark.











