Un restaurante de Móstoles estaba reformando todo su interior. Aun así, conservó la tarima maciza original: no la cambió ni la tapó. Cuando terminó la reforma, quiso renovar el suelo y nos contrató.
Les asesoramos sobre las opciones que tenían para conseguir un suelo nuevo: cambiar la tarima o darle una segunda vida con el acuchillado, lijado y barnizado. La madera maciza tiene una ventaja: se puede restaurar cada cierto tiempo y recuperar un suelo «nuevo» con su imagen original, sin una obra costosa.
Solicitar presupuesto de acuchillado
El proyecto consistió en rejuvenecer el suelo lijándolo y barnizándolo. Todos los salones, e incluso las escaleras, son de madera maciza. Es un suelo duradero, elegante y aislante de forma natural, lo que además permite ahorrar.
¿Tienes un suelo de madera maciza que necesita una segunda vida? Cuéntanos tu caso y te asesoramos sin compromiso.




